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Se tardó Estados Unidos.
Desde hace años se tenían datos sobre vínculos de políticos morenistas con el crimen organizado y hace meses se filtraron nombres de presuntos involucrados.
Pruebas hubo, como los aportados por Ismael El Mayo Zambada sobre su secuestro en julio de 2024, donde señaló directamente a Rubén Rocha Moya.
El gobernador de Sinaloa involucrado con el Cártel de Sinaloa, específicamente con Los Mayitos y más en concreto con Joaquín Guzmán López para desaparecer al diputado electo priista Héctor Melesio Cuén.
Asesinato vil.
El mismo arribo de Rocha Moya, reseñado por la denuncia, se dio con el secuestro de operadores electorales opositores en la elección de 2021 a fin de frenar al priista Mario Zamora.
López Obrador impuso, entre saludos a la mamá de Joaquín El Chapo Guzmán y visitas frecuentes a Badiraguato, a Rocha Moya y desestimó todos los señalamientos.
Hoy el panorama ha cambiado.
EL RESCATE DE CAMPOS
Cuando menos lo quería Claudia Sheinbaum, apareció Estados Unidos.
Señaló a Rubén Rocha Moya y a nueve más y de esa manera borró los cantos oficiales de soberanía contra la gobernadora de Chihuahua, María Eugenio Campos, para desplazar al PAN de la entidad.
El affair apenas inicia.
La justicia estadounidense tiene 60 días para probar sus dichos -con Genaro García Luna siempre fueron dados por válidos por Andrés Manuel López Obrador para calificar de narcogobierno al de Felipe Calderón- y obtener la respuesta definitiva de México.
Pero el golpe político está dado con efectos internacionales y comienza a desgranarse la mazorca de morenistas presuntamente relacionados con el crimen organizado -narcotráfico, huachicol, secuestro, venta de protección, cobro de piso y demás- y patrocinio ilegal de campañas.
Con un escenario de fondo: Donald Trump ha tomado la iniciativa tras muchas amenazas y pocas acciones y Claudia Sheinbaum deberá decidir si colabora o se enfrenta a la furia del magnate.
Para fortuna, esos dos meses se vencerán después del mundial, pero una acusación de Trump puede dañar severamente al país como subsede de la Copa del Mundo.
ADVERTENCIA IGNORADA
1.- El Gobierno mexicano no puede declararse sorprendido.
Debió anotar el mensaje del embajador Ronald Johnson en Los Mochis el fin de semana pasado, donde habló de requisitos para la inversión.
Se necesita, por no decir exigió, “certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción”.
Con mayor claridad:
“La corrupción no sólo ralentiza el progreso, sino que lo distorsiona. Aumenta los costos, debilita la competencia y erosiona la confianza de la que dependen los mercados”.
2.- La defensa oficial de Rubén Rocha Moya y demás acusados está en marcha.
Todo se dejará en manos de la fiscal Ernestina Godoy bajo el supuesto de ser el único aval mexicano para acreditar delitos de los acusados.
Pero ya sabemos: nada contra miembros de la hoy crujiente 4T.
Y 3.- ¿Dónde está Andrés Manuel López Obrador, padre político de Rocha Moya?
Aunque no aparezca en estos momentos, ya sabemos su posición: tiene plena confianza en el mandatario sinaloense y carecen de fundamento las acusaciones contra su protegido.
Si él niega nexos con Ismael El Mayo Zambada y presuntos acuerdos para asistir a una reunión con Joaquín Guzmán López y el asesinado Héctor Melesio Cuén, nada debe agregarse.
-Más claro ni el agua -dijo en su momento el de Macuspana.
@urenajose1
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