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No ha gustado a Estados Unidos.
Y específicamente al presidente Donald Trump, la protección de Estado brindada al defenestrado gobernador de Sinaloa.
Porque atrás de Rubén Rocha Moya están en fila de investigación por el Departamento de Justicia al menos ocho colegas suyos más.
Y como adelantamos el lunes pasado, sus nombres aparecerán en línea con cargos específicos por nexos con el crimen, corrupción u otros delitos.
No hay, de momento, la pretensión de operativos para venir por ellos a fin de llevarlos a juicio, pero quizá escale la estrategia.
Una posibilidad: para Rubén Rocha Moya se pidió la detención con fines de extradición, proceso administrativo tras el cual vendría la presentación de cargos y el proceso en sí.
Pero para otros, en especial dos del norte de la república, podría emitirse una orden de aprehensión con su consecuente ficha roja a fin de buscarlos por el mundo.
DE REAGAN A TRUMP
Los signos apuntan hacia una confrontación.
Mayor inclusive a la registrada en 1985, cuando tras el crimen del agente Enrique Kiki Camarena Salazar el gobierno de Miguel de la Madrid se negó a enviar a funcionarios acusados.
Al menos recordamos al sospechoso mayor: era el secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz, quien desde entonces tiene vedado el ingreso a Estados Unidos.
¿Cuál fue la reacción del presidente Ronald Reagan?
Cierre de fronteras, mayor control migratorio, embargo de varios productos como el camarón y distintas medidas dañinas para el país.
Fue necesario el arribo de Carlos Salinas para normalizar las relaciones con George Herbert Walker Bush y pasar a la siguiente fase, la negociación del Tratado de Libre Comercio, primero conocido como TLC y luego como TLCAN.
Hoy el enojo es bilateral y de mayor riesgo, pues Donald Trump es menos tolerante.
Abiertamente su gobierno ha emitido la Estrategia Nacional de Control de Drogas con 31 severas advertencias y condicionamientos de ayuda para México en el combate del narcotráfico.
Y la presidenta Claudia Sheinbaum contestó en la Puebla de Alejandro Armenta, en el aniversario de la gesta del general Ignacio Zaragoza: “Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos, somos libres”.
Las cartas están abiertas.
ENEMIGOS INTERNOS
1.- La crítica presidencial de ayer alcanzó a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega.
Ella es anfitriona de la presidenta de Madrid, la derechista Isabel Díaz Ayuso, cuando el gobierno multiplica los ataques a la panista Maru Campos por la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua.
En ese ambiente y acusaciones de narcopolíticos a varios morenistas, Claudia Sheinbaum habló de los conservadores por supuestamente ver con simpatía injerencias externas, estilo Hernán Cortés “y sus atrocidades”.
Y 2.- El dirigente cetemista Tereso Medina tuvo un detalle: asistió a Saltillo para conmemorar el Día del Trabajo con el gobernador Manolo Jiménez.
Ambos destacaron a Coahuila como ejemplo de estabilidad laboral, fruto de la coordinación entre los tres órdenes de gobierno con empresarios y trabajadores.
Es un mensaje de unidad y nueva relación con el poder público tras el distanciamiento marcado el sexenio pasado por el presidente de Macuspana con el sindicalismo mexicano.
@urenajose1
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