Con excepción de la bancada de Movimiento Ciudadano y de la panista Sylvia Garfías, que votaron en contra de la Reforma Laboral, el resto de los parlamentarios de PRI, PRD, PT, MORENA, Verde, Albiazul e independientes se avaló la nueva normatividad laboral que tiene como fin cerrar puertas a la corrupción en negociaciones contractuales, desaparecer las Juntas de Conciliación y Arbitraje, así como acabar con el liderazgo sindical perpetuo.
Para Morena, la reforma es “de vanguardia” en materia de democracia en los sindicatos y el nuevo esquema de conciliación obligatoria, previa a que los asuntos lleguen a los tribunales especializados.
Los petistas reclamaron en la tribuna que la reforma no aborda la eliminación del esquema de subcontratación, conocida como outsourcing, sin embargo, Morena los convenció de respaldarla.
Esto, luego de la promesa de que la subcontratación se abordará después, entre septiembre y diciembre.
El priista y líder de la CROC, Isaías González, dijo que “los tiempos han cambiado” y los sindicatos ya no se pueden oponer a la elección libre de los dirigentes.
Su compañero, Enrique Ochoa Reza, ex líder del PRI afirmó que la reforma de hoy resulta del legado de la constitucional, en materia laboral, que promovió en el sexenio pasado Enrique Peña Nieto.
Al presentar el dictamen, el presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, Manuel de Jesús Baldenebro Arredondo, informó que otros reformas a la Ley Federal del Trabajo, está el crear el Fondo del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral para atender lo relativo a los contratos colectivos y asociaciones sindicales.