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>> En Yucatán se come el mucbipollo; en Oaxaca se hacen las muerteadas y en Puebla se colocan los altares en tres niveles.
Como cada año, en la Cámara de Diputados instalan una ofrenda por el Día de Muertos, en esta ocasión está dedicada a trabajadores y legisladores fallecidos.
En este marco, diputados federales, compartieron de qué forma ellos se preparan para recibir con las viandas a sus familiares que han partido de este mundo.
Elías Lixa, de Acción Nacional, dijo que, en Yucatán, a la fiesta de Día de Muertos se le conoce como Hanal Pixán.

Hanal Pixán es una palabra maya que significa “comida de las ánimas”. En esta ceremonia se visitan panteones, se cuentan leyendas y “sirve para estar juntos una vez más”, señaló.
Xila, destacó que este rito, es una combinación de los rituales mayas para celebrar a los muertos y las costumbres católicas españolas para conmemorarlos.
Entre los alimentos que se colocan está mucbipollo, y el Xec, que es una ensalada de diferentes frutas cítricas que se dan en época de los Fieles Difuntos.
Sin olvidar las fotografías, objetos de los seres queridos y la flor Cempasúchil, que sirve de puente entre los vivos y los muertos. Agua, un plato de sal y el incienso.
El panista, apuntó “para nosotros la fiesta de día de muertos no es motivo de disfraces sino remembrar tradiciones, por lo tanto, hay mucha ropa típica dentro de nuestras tradiciones”.
Quien en alguna ocasión sí se disfrazó, en las llamadas muerteadas, fue el vicecoordinador de la bancada petista, Benjamín Robles, para recibir las ánimas de sus consanguíneos.
Destacó que se convive mucho en los panteones, ataviados como catrinas y esqueletos. Se coloca papel picado en el altar, dulces, flores, calaveritas de azúcar, chocolate y amaranto como las imágenes y bebidas preferidas.

Ignacio Mier, legislador poblano y líder parlamentario de morena, nos explicó que en esa entidad se coloca el altar en tres niveles, “es el simbolismo de la tierra, el purgatorio, para alcanzar el cielo. En la parte inferior se colocan las velas, ofrendas. Después lo que comían y en el otro nivel sus fotografías y también un “alipus” o “Tejuino”.
Él dijo que en su ofrenda coloca la foto de su padre, un hijo, sus abuelos y un hermano “que se adelantaron. Yo prefiero mil veces esta tradición que el Hallowen… ¿usted salió a pedir calaverita?… mis nietos, yo los acompaño y a mis hijos, los acompañe”.
Su vicecoordinadora, Aleida Alavez, dice que ella hace tamalitos de frijol, “prepararle a mi mamá, todo lo que a ella le gustaba, ella era una indígena zapoteca, ella me heredo el amor por mi pueblo, mi patria, mis raíces; y eso se lo agradezco infinitamente, Preservar esta tradición sirve para que todos nos hagamos cargo de nuestra identidad y recordar así a quienes ya partieron…
“Recordarla, ver sus fotos y obviamente a todos mis familiares que ya partieron. Y hacer de esta fecha una remembranza de sus vidas, de su amor hacia uno. Esa tradición ya la estoy rescatando con mis hijas, y estamos poniendo, no una sino varias ofrendas, tengo en la casa de mi mamá, en la casa de mis hermanas, en mi casa, en las oficinas, aquí en la Cámara de Diputados porque me gusta esta tradición como ninguna otra. Soy amante y fiel seguidora de estas tradiciones de mi país”.
En este recinto legislativo, no hay espacio que no esté adornado con artículos alusivos a esta fiesta única en el mundo. El recuentro amoroso, respetuoso y colorido con nuestros Fieles Difuntos.
