Sin lugar a dudas, la decisión que tomó, ayer, la reserva federal de Estados Unidos para incrementar sus tasas de interés en un cuarto de punto porcentual y colocarlas en 3.75 y 4 por ciento se muestra como una prueba importante para el Banco de México respecto a si se elevarán las tasas de interés de los papeles mexicanos o no.
La decisión de la Reserva Federal, se dio en torno a la necesidad de seguir bajando el nivel de inflación para alcanzar el objetivo meta de 2 por ciento. Hasta el momento este índice se ubica en 3.4 por ciento, por lo que se espera, de acuerdo a analistas económicos, se mantenga un alza en las tasas de interés, derivado a las presiones existentes en cuanto al precio de los combustibles que se mantiene elevados, y los aranceles que se cobran en Estados Unidos, que implican un incremento de precios de productos importados.
Esto puede ser también un motivo para que la Junta de Gobierno del Banco de México analice si eleva en la misma proporción de 25 puntos base sus tasa de interés. Aunque para muchos analistas económicos aun existe un espacio para sostener sin cambio el nivel actual que se ubica en 6.5 por ciento.
Ese nivel ha permitido que México se mantenga el atractivo de parte de los capitales de inversión en instrumentos en pesos mexicanos. Esto ha permitido que muchos inversionistas realicen movimientos comprando en pesos mexicanos con una tasa de interés elevada para luego financiar sus empresas.
Del lado mexicano esto ha permitido que nuestro país, mantenga su reto de alcanzar una inflación al final del año en un nivel de 3 por ciento. Si recordamos en agosto pasado, el nivel de inflación de ubico en 3.26 por ciento, que se encuentra muy cercano al objetivo final.
Sin embargo, el tipo de cambio que se a ubicado recientemente por debajo de los 17 pesos por dólar. Se ha convertido en un factor que se empieza a convertir en presión para las empresas exportadoras. Que en los últimos años se ha convertido en una fuente importante de atracción de divisas por las ventas realizadas. Pero si el peso sigue aun mas fuerte que el dólar, es podría convertirse en que se exporten productos mexicanos más caros, lo que podría ser adverso para las empresas mexicanas. Esto también se refleja en el flujo de turismo extranjero, puesto que ante un fuerte peso el costo se hace más caro para los turistas y otro factor es que en las remesas también el dinero que reciben los familiares en México se disminuye.
Así que la prueba para la Junta de Gobierno estará en decidir si se mantiene el nivel de tasas de interés o elevan. Tomando en cuenta también los objetivos principales un inflación hacia la baja, manteniendo un mercado interno activo
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