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NÚMERO CERO/ EXCELSIOR
La constante condena al pasado del presidente López Obrador dio esta semana otra vuelta de tuerca con acusaciones contra gobiernos anteriores e instituciones sobre conflicto de interés y corrupción. Los golpes a expresidentes, altos exfuncionarios y órganos autónomos subieron de tono en su comparecencia diaria, en un discurso combativo y desafiante como usó en campaña para llamar a erradicar las “pestes” del pasado. Abre frentes en la primera fila para encarecer la exposición y ponderar la persuasión cuando parece imposibilitado para proceder jurídicamente, mientras la economía ofrece síntomas preocupantes de desaceleración sin narrativa oficial sobre su futuro inmediato. El problema va a ser la economía.
El estilo de comunicar de López Obrador parece el de un gobierno de retransmisión en streaming, por la descarga de sucesos que se almacena al día siguiente con un nuevo alegato desde Palacio Nacional. Las omisiones en las declaraciones patrimoniales de departamentos en Houston de Olga Sánchez Cordero y Javier Jiménez Espriú pierden su carga en la opinión pública con el nuevo golpe espontáneo o programado de la conferencia mañanera del día siguiente. Hay suficiente material de escándalo del pasado para recordar el malestar que lo llevó a la Presidencia y la promesa de transformación que lo tiene en los “cuernos de la luna” de aprobación en las encuestas.
Así, la vertiginosa dinámica comunicativa sirve para aligerar el cuerpo de la construcción de su 4T, cuando se recrudece el temor de que la arruine el excesivo peso diario de la carga de la realidad o convierta a la transición política en ramillete de anécdotas. Es temprano para saber si el gobierno en streaming es una técnica para mostrar información sin la descarga completa de archivos para poder acceder al contenido. Para saber si es un distractor o la preparación de la batalla contra todo lo que huela mal del pasado, pero, en cualquier caso, la cruda realidad económica le debería obligar pronto a revisar el guion y elaborar un mensaje consistente que explique la desaceleración y el recorte de perspectivas del crecimiento.
¿Cómo se relaciona el mensaje político y el desempeño de la economía? La salida a enmendar la plana al pronóstico del crecimiento del FMI para 2019 o la descalificación a Fitch al recortar la calificación de Pemex no han detenido el deterioro de la confianza en el país. La agencia de calificación crediticia HR Ratings recortó también sus perspectivas, y más preocupante, Bloomberg señaló en una nota que la deuda de Pemex puede arrastrar la calificación del país hasta caer en grado “especulativo” entre gestores de fondos internacionales.
La narrativa oficial sobre las calificadoras molestas por los cambios en la política económica del gobierno es ineficaz para detener la percepción de riesgo. Ni acusarlas de “hipócritas” o de permitir el “saqueo de Pemex” ha tenido el impacto que en el plano interno, en cambio, sí tiene su mensaje de ruptura con el pasado. La comunicación en streaming no funciona con esos interlocutores externos porque, entre otras razones, descargan los archivos completos y no se limitan sólo a recibir datos, sino que, además, acceden a ellos en cualquier momento y lugar, a pesar de que Pemex y CFE son opacos y no divulgan información, como constata México Evalúa.
El enojo con la corrupción alimenta revelaciones, por ejemplo, de listas “negras” de funcionarios que “destruyeron” a la CFE, aunque no se aporten cargos por actuaciones indebidas o violaciones a la ley; también acusaciones contra organismos autónomos de permitir “contratos leoninos” en perjuicio del Estado, sin ofrecer toda la información. Pero ese estilo de mensaje político no alcanza para mejorar el clima para la bolsa o el peso, atentos, por ejemplo, a las malas noticias de indicadores económicos, como la desaceleración industrial y la caída de producción petrolera. El gobierno puede decidir ignorar estos indicadores, pero cada día será más difícil que no enojen al Presidente si se topa con ellos cada mañana, sin un mensaje convincente, cuando el problema es una economía camino a la recesión.