Número cero/ EXCELSIOR
El gobierno de Sheinbaum empieza a perder la narrativa de la transformación y adopta una postura defensiva que lo acerca a tiempos de antes. La mañanera comienza a mostrar signos de desgaste: respuestas impulsivas, desordenadas y desproporcionadas frente a la crítica y golpes exteriores que, en lugar de recuperar la iniciativa, deriva en cierre de filas.
El problema no es sólo de comunicación. Cuando desde la mañanera se lanzan diatribas sin información suficiente, se contradice lo que la Presidenta intenta defender o se repliega en la autoprotección, surge un cortocircuito entre la estrategia gubernamental y su operación política. El poder pierde eficacia cuando el líder se dedica sólo a responder provocaciones en vez de fijar su propia agenda.
La difusión del gobierno de listas de comunicadores con el pretexto de exhibir la operación de campañas digitales contra su proyecto resulta políticamente costosa y democráticamente riesgosa. Aunque algoritmos y bots influyen en la opinión pública, señalar a periodistas o críticos no puede entenderse como un ejercicio pedagógico inofensivo; es un sofisma invocar el derecho de la ciudadanía a conocer ese riesgo para intimidar o estigmatizar periodistas.
Sheinbaum niega que existan “listas negras” y defiende su actuación frente a cuestionamientos como el de Aristegui, que malinterpreta como una comparación con Hitler o Stalin. El problema de fondo persiste: una visión ambigua sobre la censura bajo la argucia del derecho de réplica del poder, que asemeja al autoritarismo de los de antes.
Estos recursos son peligrosos por inducir al silencio en batallas que no necesita ni puede ganar. Sobre todo, revela que la crítica empieza a erosionar la confianza en el liderazgo y en la narrativa de la 4T. Como advirtió la exministra Olga Sánchez Cordero, la 4T pierde ritmo y modo de transformar al país, una tarea que exige diálogo y no imposición.
Pese a ello, la Presidenta conserva fortalezas importantes. Ha consolidado una imagen pública resistente, mantiene altos niveles de popularidad y ha enfrentado desafíos complejos en seguridad, salud, la relación con Trump y sus ataques contra la “narcopolítica”.
Su mayor debilidad, sin embargo, está en la conducción política. Reformas como la electoral o contra el nepotismo fueron frenadas por su propia coalición. A ello se suma la parálisis en investigaciones por denuncias de corrupción dentro de sus filas, que parecían a abrirse con el combate al huachicol fiscal, antes de que se impusiera el temor de que ceder al primer proceso abra la puerta a otros hasta llegar a la familia López Obrador, aduciendo el injerencismo de EU.
Sheinbaum intenta recuperar la bandera anticorrupción, uno de los flancos más vulnerables de la 4T. Su reciente decreto sobre transparencia en contrataciones, auditorías y licitaciones públicas busca responder a acusaciones punzantes de opacidad y preparar el terreno para nuevas reformas al sistema anticorrupción. Pero esa bandera política no se recupera con decretos que ya están en las leyes, sino con acciones y resultados; la mejor respuesta a sus adversarios.
Al tiempo que cede a posiciones reactivas que la hacen perder el debate público: desde la regulación a derechos de audiencias, hasta la torpe declaración en otra mañanera de que, si su gobierno quisiera censurar, ya lo habría hecho sin necesidad de nueva regulación.
Por ello resulta más preocupante el repliegue. La Presidenta no enfrenta un problema de popularidad, sino la percepción de tener un liderazgo con buenas intenciones, pero que no concreta. El cierre de filas ante los ataques de EU o la crítica interna no le ayudará a cambiar esa impresión y acabará siendo un lastre para su gobierno.
La 4T llegó al poder prometiendo transformar la vida pública, no administrar vicios o cobijar la corrupción. Su mayor riesgo ahora es dedicar más energía a combatir a quienes la cuestionan que a demostrar que está cambiando la realidad.
Y con ello reforzar la impresión de un gobierno de buenos deseos, pero limitado para incidir en la realidad. Para recuperar la narrativa necesita recuperar la conducción política. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y responsabilidad absoluta de los autores