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Contradiciendo a lo declarado por el enviado especial de la Casa Blanca para el clima, John Kerry, el presidente López Obrador aseguró que no se aceptó la creación de un grupo de estadunidenses que den seguimiento al avance y posible implementación de la reforma eléctrica, propuesta por su gobierno, pero en cambio se les garantiza que, de aprobarse en el Congreso, la reforma eléctrica no se cancelarán los permisos de importación de cinco petroleras estadounidenses ni de sus terminales de combustible en el país.

El mandatario mexicano, consideró que ese esquema de trabajo sólo se permitiría en otros tiempos, bajo gobiernos sumisos y “entreguistas” y, por ello se rechazó pactar cambios para su iniciativa y que un grupo estadounidense revise esta reforma.

En Palacio Nacional, presentó el documento de trabajo de diez puntos que presentaron a los altos funcionarios estadounidenses y empresarios, que tuvo lugar en Palacio Nacional. Expuso que su percepción fue que quedaron «satisfechos» los invitados.

Entre los planteamientos, destaca, no vender huachicol ni hacer contrabando (ExxonMobil, Valero, Koch, Shell y Tesoro). Además, aclara que las nuevas solicitudes o los permisos en trámite no se otorgarán porque queremos lograr la autosuficiencia energética y fortalecer a Pemex y a la CFE; es decir, tendrán prioridad las empresas públicas por el bien del pueblo y de la nación.

Apuntó, que durante la reunión se hizo un exhorto a las empresas de Estados Unidos a usar con inversiones las concesiones en el sector energético que tienen en México.