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A un mes de que comience a operar el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), la primera presidenta que tendrá su comité coordinador, Jacqueline Peschard, admite que este arrancará con dificultades y sin grandes golpes mediáticos.

“No podemos, mágicamente, porque llegó un grupo que es el Comité de Participación Ciudadana, pensar que ya todo comienza a funcionar. No. Está difícil y, si esa es la expectativa, tenemos que bajar las expectativas”, admite.

Calificada como una de las especialistas más reconocidas en temas como transparencia y acceso a la información, el 9 de febrero Peschard se convirtió en la primera presidenta del Comité Ciudadano del SNA, uno de los organismos de control más novedosos surgidos de las reformas institucionales llevadas a cabo en este sexenio.

Pero el SNA es, al mismo tiempo, un complejo sistema en el que confluyen siete instituciones, cuya operación y coordinación implicará cambios administrativos que no se darán de la noche a la mañana.

Socióloga por la UNAM, Peschard es realista y reconoce que, aunque la sociedad mexicana espera el encarcelamiento de “peces gordos” casi de inmediato, la sanción es sólo uno de los componentes del SNA, pero no el objetivo en sí mismo.

La académica detalla que la apuesta del nuevo esquema de combate a la corrupción es fortalecer a las instituciones, garantizar mecanismos de coordinación entre ellas, eliminar los incentivos que permiten este tipo de prácticas y asegurar que los procesos de investigación y sanción se lleven a cabo correctamente y bajo la vigilancia de la sociedad civil.

Se trata, dice, de crear un antídoto eficaz para atacar de raíz este fenómeno.

“No estoy diciendo que no haya sanciones, tiene que haber sanciones lo suficientemente fuertes o, si se quiere, un conjunto de sanciones suficientemente fuertes para que logren neutralizar esas prácticas… Lo que tenemos que asegurar es que las personas que tienen esa responsabilidad actúen adecuadamente”, reitera.

La académica sostiene que uno de los primeros retos del Comité ciudadano será comunicar a la sociedad los objetivos de fondo que el nuevo sistema plantea.

“Lo que tenemos que hacer es un proceso muy pedagógico, de decirle a los ciudadanos qué es lo que se está haciendo, porque ya hay herramientas institucionales y procedimientos que hay que mejorar, hacerlos más vigilados para que rindan mejores frutos”, indica.

EN CONSTRUCCIÓN

Al igual que el IFE y el INAI, se trata de una institución impulsada por un movimiento social sin precedentes, sobre el cual se han fincado enormes expectativas. Aprobado por el Congreso en 2016, el SNA nació pese a las resistencias del PRI y del propio presidente Enrique Peña Nieto.

Como titular del Comité de Participación Ciudadana, Peschard también presidirá el Consejo Coordinador del SNA, organismo rector a partir del cual se coordinarán las siete instituciones que conforman el nuevo esquema anticorrupción.

La académica es clara respecto a las facultades que tiene el Comité ciudadano que preside: “nosotros no vamos a investigar, no vamos a perseguir y mucho menos vamos a sancionar. Somos una suerte de catalizador, de reforzador de lo que deben estar haciendo la Secretaría de la Función Pública, el Tribunal de Justicia Administrativa y, desde luego, la Auditoría Superior de la Federación”.

La académica, quien también ha sido investigadora de El Colegio de México, reconoce que hay escepticismo porque el SNA estará conformado por las mismas instituciones que actualmente se encargan del combate a la corrupción.

“Es una preocupación y hasta un escepticismo muy generalizado, realmente la gente piensa: ‘¿cómo vas a poder actuar con los mismos de siempre?’, porque eso es, las entidades y las dependencias que conforman el sistema son las mismas gentes de antes”, indica.

Ante ello, explica que el objetivo de lo que llama el “grupo de los cinco” (los cinco miembros del Comité de Participación Ciudadana), es empujar que lo que se tiene funcione adecuadamente.

REFORMA, LINEA POLITICA, 06-03-17.