
Para la renegociación del Acuerdo Comercial entre México y Estados Unidos, a realizarse en agosto próximo, el arreglo que se alcanzó hace unos días en torno a la controversia que involucró a ambos países por el tema azucarero, será fundamental, consideró el Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República.
Al hacer una recapitulación sobre las vicisitudes por las que ha atravesado el comercio en esa materia refiere que el azúcar ha sido un sector especialmente sensible, pues ambos países son productores azucareros importantes a nivel mundial.
Según la investigación, antes del TLCAN, la exportación de azúcar mexicana a ese país estaba regulada por un sistema de cuotas, mediante el cual el gobierno estadounidense establecía anualmente un límite al volumen a importar. Actualmente, el comercio bilateral de esta área está regulado por el capítulo del TLCAN relativo al “Sector agropecuario y medidas sanitarias y fitosanitarias”.
Se destaca que México ha sido un blanco constante de ataques por parte de la Alianza Azucarera Estadounidense (ASA), que señala al país como responsable de dumping, y de “crear caos” en el mercado azucarero.
Del mismo modo, el Departamento de Comercio determinó en septiembre de 2015, que había evidencia para probar que México estaría recurriendo a prácticas de dumping en sus exportaciones de azúcar al mercado estadounidense.
En noviembre de ese año, la Comisión de Comercio Internacional (ITC) también determinó que la industria de ese país estaba siendo afectada “materialmente” por la importación de azúcar mexicana, por lo que se determinó mantener las medidas compensatorias antidumping que habían entrado en vigor desde diciembre de 2014.
El 10 de marzo, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo y el secretario de Comercio Wilbur Ross, se reunieron en Washington D.C., y anunciaron que se iniciaría una nueva ronda de negociaciones; no obstante, la negociación se estancó sin lograr un acuerdo.
Posteriormente, el 6 de junio de 2017, los funcionarios anunciaron que se había alcanzado un acuerdo, mismo que supuso reducir el porcentaje de azúcar refinada que puede importarse de México del 53 al 30 por ciento, el incremento del precio esta materia prima de 22.25 a 23 centavos por onza y el mantenimiento de nuestro país como primer proveedor de los Estados Unidos, cuando éste tenga necesidades adicionales del producto.
Lo anterior, en beneficio del sector cañero, en detrimento de la exportación de productos refinados pero, en todo caso, en preservación de los mismos volúmenes de exportación de azúcar mexicana y evitando la imposición de aranceles anti-dumping por parte de Estados Unidos.
Sin embargo, el documento enfatiza que el acuerdo podría sentar un precedente por parte de México hacia las negociaciones del TLCAN, por lo que tendrá que ser valorado por los negociadores mexicanos para obtener el mejor resultado posible dadas las circunstancias especialmente demandantes que enfrentarán.
“Lo anterior, dado que una de las expresiones más utilizadas para caracterizar el balance del acuerdo por parte de la opinión pública mexicana fue el de que se alcanzó lo mejor entre lo malo”, se subraya.
Además, señala que la Unión Americana consumirá durante el presente año poco más de 11 millones de toneladas métricas de azúcar, en contraste con las 4.8 millones que se estima para México.
En tanto, se menciona que mientras México es autosuficiente en términos generales con respecto a este bien, EU requiere de importaciones para satisfacer su creciente demanda interna.
A fin de conocer más sobre cómo se desarrolló la negociación, así como las condiciones específicas de cada uno de los ejes del nuevo acuerdo; el Centro de Investigación de la Cámara Alta recomienda entrar al siguiente link.
http://centrogilbertobosques.senado.gob.mx/docs/200617_Azucar_MX_EEUU.pdf