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El Consejo Económico y Social impulsó durante las últimas semanas una serie de encuentros y actividades dirigidas a la elaboración de una Estrategia Nacional Hidrógeno 2030, un capítulo central de la transformación energética sustentable que pretendemos, con criterios de inclusión social y federalismo productivo.
La pluralidad de voces convocadas demuestra que es posible construir políticas de Estado a partir de la cultura del encuentro fecundo. Participaron representantes de las empresas del sector, de la academia, legisladores y gobernadores de distintas provincias y partidos políticos, funcionarios de los ministerios de Ciencia y Tecnología, Economía, Producción, Ambiente y Cancillería. También embajadores de países con experiencia en la materia, como Alemania, Japón y Corea.
El Consejo coordinó, junto con el Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC), la Cancillería y el Ministerio de Transporte, un seminario donde reunió las diversas miradas sobre la incorporación del hidrógeno dentro de la industria naval y los puertos. Asimismo, la Provincia de Río Negro presentó un informe realizado en conjunto con el instituto alemán Fraunhofer, en donde se hacen evidentes las enormes oportunidades para avanzar en la producción rentable de hidrógeno verde, basada en los excepcionales recursos naturales de la región ligado a un complejo de ciencia, tecnología y de ingeniería aplicada de primer nivel mundial.
Esta situación no es única; se repite a nivel federal con el desarrollo de las energías solar fotovoltaica en el Noroeste y eólica en el centro sur, cuyas características naturales singulares nos permiten posicionarnos como actores en el mapa de la economía de los combustibles bajos en carbono en la región y en el mundo.
En la actualidad, países que representan casi el 90% del PIB global tienen políticas e iniciativas públicas de apoyo al hidrógeno. No podemos permanecer ajenos a esta realidad. El Consejo Mundial de Energía estimó que en 2050 el mercado de hidrógeno tendrá el tamaño que hoy tiene el mercado internacional de todas las energías renovables en su conjunto.
Contamos con los recursos naturales y el talento humano para producir, exportar hidrógeno, y convertir a la Argentina en una marca regional y global de energía sustentable. Precisamos un marco regulatorio que libere este potencial, e instrumentos de fomento para sumar nuevas formas de transporte y movilidad.
En esta línea y dentro del Plan de Acción de la Estrategia Nacional del Hidrógeno 2030, también el Consejo Económico y Social coordinó un espacio de trabajo colaborativo junto al Consorcio H2AR liderado por Y-Tec -, que agrupa a más de 30 empresas del sector que buscan innovar y promover el desarrollo de la economía del hidrógeno en el país.
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