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La frase fue emitida por una de los contendientes a la dirigencia nacional. La exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega.

Los otros dos participantes del debate que sostuvieron ayer miércoles en punto de las 18 horas en el auditorio Plutarco Elías Calles de la sede nacional del PRI, son Alejandro Moreno Cárdenas, exgobernador de Campeche y Lorena Piñón, militante.

Llegan a ese encuentro después de más de 40 días de trajín persuasivo a lo largo y ancho de la geografía nacional donde serán instaladas más de 6 mil casillas, en busca del voto de sus 6 millones 764 mil militantes activos empadronados y con derecho al voto.

Un viejo animal; con piel gruesa y memoria escasa. De caminar parsimonioso aunque rítmico. Ese es el legendario PRI que enfrentará el próximo domingo 11 de julio, un proceso de elección interna de su dirigencia nacional. Y en este se definirá indiscutiblemente su rumbo, su futuro inmediato y a mediano plazo.

El mastodonte de la política mexicana, que fue derrotado abrumadoramente el año pasado por una población hastiada de las burocracias partidistas y de los magros resultados de la política, que muy pocas veces se traducen en beneficios para el bolsillo o la mesa del elector-usuario-contribuyente mexicano, auténtico mandante de la vida pública nacional, según lo establece el romanticismo de la ley suprema.

Tres de sus más prominentes hijos, se enfrascaron ayer por la tarde en un formato que empieza a parecer caduco, donde en apariencia sólo es un juego histriónico, donde el que tiene en ese momento el dominio del micrófono, posee la calidad moral y la verdad para señalar los errores de sus contendientes, que aunque por corrección política se insista que no son enemigos, sólo oponentes, llegan a darnos la impresión a los espectadores de tratarse de un pleito a muerte, donde tres náufragos luchan por su sobrevivencia en medio de un mar de procelosas acusaciones tácitas; en medio de culpas que en realidad no son propias de los 3 participantes, sino del mastodonte político que no acaba de jubilarse y dar lugar al parto de una nueva criatura, que por exigencia vital, orgánica, debe ser joven, fresco, liviano, maleable, flexible, ….quizá redimido de todos los pecados políticos de su largo pasado.

Alejandro «Alito» Moreno se concretó a defenderse de los señalamientos hechos por sus contendientes Ortega y Piñón, pero también se enfocó a señalarlas del mismo modo con expedientes de deshonestidad e ilegalidad. Nada nuevo.

Lorena Piñón del mismo modo, aunque abundó un poco más en un mensaje que inspira a un cambio en la forma de concebir la militancia. Tocó más la conciencia de los oyentes y de los cerca de 120 espectadores que fueron testigos presenciales del evento.

Quizá la más completa de las intervenciones, repartida en 6 intervenciones, fue la de Ivonne Ortega. Priísta por cierto, al igual que el resto de los aspirantes, que ha crecido en un partido que ha conocido la condición de ser opositora. No creció, como las generaciones que le anteceden, enseñoreado en la soberbia de ser partido único en el poder.

En la frase «¡O nos unimos, o nos hundimos!», estriba la síntesis exacta de lo que se vaticina ya por la opinión pública que sea el futuro inmediato para el Revolucionario Institucional:

-Deberá aprovechar a todos los grupos y actores que ahora persiguen llegar a la dirigencia; no podrán excluir a nadie una vez conocido el resultado de su elección interna.

-Deberá jubilar o despedir a toda su burocracia partidista. De hecho la sociedad mexicana no concibe que ningún partido cobije o auspicie la permanencia o surgimiento de gente que viva sólo del trabajo electoral, a costa del presupuesto y las prerrogativas. Es mucho el dinero que se asigna a los partidos e instituciones electorales, para que personas, así sean trabajadores, hagan carrera sólo para el trabajo del proselitismo….y generen prestaciones y derechos de antigüedad.

-Y derivado de lo anterior, ya no podrá el PRI prohijar la sucesión por las vías dinástica o de la complicidad por delitos patrimoniales o de cualquier tipo. El hartazgo del electorado deriva en gran medida de las formas en que grupos reducidos de individuos se han apropiado de las decisiones y de la vida interna del partido, sin compartir cuota de poder alguna con el resto de la militancia.

De tal forma, que la frase de Ivonne, «¡O se unen…o se hunden!», aunada a la de «¡O renacen en un hijo, en una nueva institución política;…o se mueren de viejos …o se extinguen!».

Esa podría ser la síntesis de lo que obtuvimos ayer como sociedad en ese debate del PRI, previo a su renovación de la dirigencia.

FUENTE ;NOTIMEX , LINEA POLITICA 08-08-19